La fototerapia
Por mi parte, la fotografía fue parte de mi terapia. De hecho, a través del boudoir, fui dejando poco a poco atrás mis complejos. Gané en seguridad y me sorprendí al verme guapa.
Mis formas voluptuosas ya no son un freno para mi felicidad y, en cuanto mi confianza flaquea, me pongo mi lencería favorita y poso delante de mi propio objetivo.
¡Sea cual sea nuestro físico, somos bellas!






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