El juicio sobre una misma
Hola,
Quería escribir en el grupo BDSM, pero me doy cuenta de que este tema en realidad puede concernir a mucha gente y no necesariamente solo a quienes practican BDSM.
Casi desde el inicio de mi relación D/S, siento después de las sesiones una cierta vergüenza. Vergüenza de mis deseos, vergüenza de mis anhelos, vergüenza de dejarme llevar, vergüenza de atreverme a hacer lo que practico. Y la siento aún más cuando me encuentro frente a mi blog para escribir... En fin, sobre todo últimamente.
Mientras que durante la sesión siento un placer inmenso, soy yo quien pide, mejor aún, quien suplica. Ya no reflexiono, ya no siento ninguna barrera, ninguna regla salvo las de Maestro. Incluso transgredo las prohibiciones.
Maestro incluso intenta sembrar una semilla que, al parecer, se muere antes de crecer: que debería sentirme orgullosa. Orgullosa no solo de expresar mis deseos, sino incluso de realizarlos. (Bueno, a veces una orden me obliga a ello).
Así que he buscado seriamente la causa estos últimos días y esto es lo que da mi análisis (chatgpt me ayudó un poco). Maestro habla de hecho, de constatación y de sentimiento cuando habla de nuestras sesiones. En cuanto a mí, miro las sesiones con un juicio severo y de condena. Como si el BDSM fuera algo malsano, malo y anormal.
Sin embargo, el hecho de juzgar mis actos y a mí misma lo hacía a diario con todo y con nada. Pero me di cuenta del trabajo realizado con un hipnoterapeuta y de que, al final, esta mala costumbre casi ha desaparecido.
Vuelve de vez en cuando, pero mucho menos, y sigue siendo persistente en el BDSM. Como si fuera el último bastión frente al cambio pedido y logrado desde hace unos años y cuyo resultado apruebo.
Porque, gracias al trabajo guiado por el hipnoterapeuta, reconozco que ya no me juzgo, vivo el momento y, sobre todo, todo va bien en mi vida. Decirles que ya no tengo nada que resolver sería falso, pero las pequeñas fastidiosas nimiedades ya no tienen un impacto tan importante como antes.
En resumen, si he llegado allí en los demás ámbitos, no hay razón para que no me ocurra lo mismo en el BDSM (último bastión). Si lo comparto es porque quizá ustedes también sienten vergüenza después de haber seguido ciertos deseos o les cuesta mucho asumirlos. Solo quiero decirles que no son los únicos y que un trabajo sobre ustedes mismos puede ayudarles. Tienen derecho a compartir lo que sienten en comentario



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