A veces, el deseo no empieza con un gran gesto. Empieza con un detalle minúsculo
A veces, el deseo no empieza con un gran gesto.
Empieza con un detalle minúsculo.
Una voz.
Una mano.
Un olor.
Una forma de mirar.
Una frase dicha en el momento justo.
Para nosotras, hoy, es simplemente: su voz.
Y tú, ¿cuál es el detalle que te hace dar el paso?







Cargando...